martes, 26 de abril de 2016

¿NOS TRANSFERIMOS UNO O DOS?

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Creo que soy una persona positiva. En mi trabajo muchas veces animo a la gente a serlo, a ver valiente, y a tomar las riendas de las situación. Ahora las riendas las tenemos que tomar nosotros, y lo tenemos que hacer pensándolo con cabeza.
 
Como os expliqué, del tratamiento de ovo conseguimos 4 embriones, 2 calidad B+ y otros 2 calidad C+. Los dos B los congelamos por separado, porque decidimos ir uno a uno. Los otros 2, de calidad más normal, decidimos congelarlos juntos. La idea sería ir de uno en uno en los primeros intentos, y si los dos primeros no funcionaban, el tercero probar con los dos últimos a la vez.
Pero ahora todo ha cambiado. El primero no ha funcionado, como ya sabéis. Entonces, si en el segundo nos transferimos uno,  y funciona, nos quedan 2 congelados por si alguna vez queremos tener un hermanito. Pero claro, si ya tengo un hijo para mí sería impensable transferirme dos a la vez, porque la ley de Murphy podría hacer de las suyas, y que los dos se quedasen. Por tanto, si sólo quisiéramos transferir uno, tendríamos que descongelarlos a los dos, poner uno e intentar congelar el otro, con el riesgo que hay que no lo aguante y se pierda fuera, cuando quizás dentro hubiese seguido. Es decir, nos arriesgaríamos a perder uno.
Por otro lado, si ahora me transfiero dos, y sale positivo, podría ser sólo de uno, de manera que seguiríamos teniendo uno congelado para el futuro, pero con la sensación de que a estos dos les dimos su oportunidad. Y si son dos pues, aunque logísticamente sería complicado de gestionar, ya estarían aquí los dos, y fin del trayecto.
 
En fin, que tengo un lío que ni te cuento. ¿os habéis visto en alguna así? ¿qué hicisteis vosotras?
 
 
 
 
 
 


Remontando el VUELO....y ¿ahora? ¿uno o dos?

La última entrada fue derrotista! Jo, cómo no iba a serlo! Ya sé que en los negativos siempre están ahí, que pueden ocurrir, que son una opción, pero para mí no lo era.
A ver, pero esto, ¿cómo narices funciona? inseminaciones, fiv, ovo y....¿nada?
 
Desde ya quiero decir, y no es que yo sea nadie para dar consejos, que él mío, si pudiese dárselo a alguien, sería no hacer más de 2 inseminaciones. Recuerdo la primera vez que fuimos a ver a mi doctora, que me dijo que las inseminaciones destrozaban psicológicamente a la gente, y vaya si es verdad. Es cierto que no son tan "duras" físicamente como las fiv, pero psicológicamente matan igual. Y cuando luego llegas a FIV un negativo te remata.  
 
Dicho lo anterior, qué os voy a contar qué no hayáis vivido. Pues que, joder, un negativo, por mucho que sea una opción en el tratamiento, es un golpetazo en todos los morros! Así, sin verlo venir. Pasas los días de la betaespera midiendo cada mínima sensación que crees poder tener: que si te da una arcada cuando te lavas los dientes, quizás no es porque el cepillo me haya tocado la lengua, sino porque quizás esté embarazada; que si huelo los ajos que mi vecina acaba de poner en la sartén no es porque apeste toda la escalera, es porque quizás esté embarazada; que si estoy muerta de sueño no es porque ayer me acostase a las mil acabando la peli, sino porque quizás esté embarazada........y así, suma y sigue! 11 días de la betaespera. Por no decir que te levantas al lavabo incluso de noche (que yo, que duermo como un lirón, es algo que jamás había hecho) para comprobar que todo sigue igual, blanco nuclear. De hecho, para mí eso (el blanco nuclear al limpiarme) era casi una prueba irrefutable de que había funcionado. Cuando vi el negativo llegué a decirme a mi chico "pero si  no he manchado nada", como si tan argumentación fuese irrefutable (y nada tuviese que ver los kilos de progesterona que te metes).
 
En fin, que al final te vas a casa, con tu negativo, y vuelves a oler el ajo de la vecina, el papel, al limpiarte, sigue saliendo blanco nuclear y al lavarte los dientes vuelves a sentir una arcada, sólo que ahora ya sí que es seguro que no estás embarazada!
 
Pasado el disgusto (por lo menos el de la pataleta y demás) llamé a mi doctora, y ayer nos vimos con ella. Ya sé que nos entiende, y también sé que no hay explicación, simplemente que a veces no funciona. Mi marido le hizo una reflexión, que a mí no me había hecho nunca, y que me gustó. Le dijo que si el problema estaba en los óvulos, pues que todo lo que habíamos hecho hasta ese momento, hasta esa primera ovo, no sirvió de nada. Y que aunque era mochila, porque lo era, teníamos que pensarlo así, pensar que había sido nuestro primer tratamiento, con opciones reales de embarazo. Y que la primera siempre es difícil. Y claro, yo en ese momento me quedé más enamorada de él de lo que ya estaba!
Ayer mismo me bajó la regla, dolorosísima, para que me enterase bien que está aquí. Y tenemos unos días para decidir qué hacer, si nos ponemos un embrión, como habíamos pensado, u optamos por los otros dos, que están congeladitos juntos......

lunes, 25 de abril de 2016

NEGATIVO....y nubarrones negros

El sábado era Sant Jordi. "Qué día tan bonito para hacerse la beta", me dijo la enfermera del centro cuando me preparó la petición de análisis. La verdad es que aquí, en Cataluña, es un día especial. Y sí, quizás lo recordaría para siempre.
 
El sábado nos levantamos prontito y nos fuimos para la clínica. En principio íbamos a ir un laboratorio en concreto, pero al llegar y ver la cola decidimos ir al laboratorio de la clínica.
Con al primera FIV optamos por un laboratorio cercano a la clínica, que te daba los resultados en 2 o 3 horas, así que tras el análisis no fuimos a trabajar, y nos quedamos por allí, haciendo tiempo. La verdad es que se hizo pesadísimo. Incluso llegamos a ir antes de tiempo y tuvimos que volver a salir a esperar un poco más. Recuerdo perfectamente la cara de la chica del laboratorio dándome la carta con los resultados. Era obvio que era un negativo, no hacía falta ser adivino. Y los dos decidimos que nunca más, que así nunca más.
Con al segunda FIV optamos por un laboratorio cerca de casa. Me hice el análisis y me fui a trabajar. Hacia el mediodía recibí un sms, que me indicaba que mis resultados ya estaban en la web. Y en la tranquilidad de nuestra casa vimos el resultado, sin tener que aguantar la cara de circunstancias de nadie. Fue positivo.
 
El sábado habíamos optado por la segunda opción, es decir, ir al laboratorio que te cuelga los resultados en su web. Pero resulta que al llegar había una cola tremendísima y, para colmo, me había dejado la petición de análisis en casa, y sin petición no te hacen análisis. Así que no nos quedó otra opción que ir a la clínica, pedir nuevamente la petición y hacer allí el análisis. Bueno, no es en la misma clínica, es en el hospital que hay al lado. Y ahí podías pasar a recoger los resultados a las 2 horas.
Como era Sant Jordi nos fuimos a desayunar, a comprar la rosa y el libro, y a ver lo bonita que está mi ciudad ese día. Hacia las 12 volvimos a recoger los resultados, y otra vez volví a ver la cara de circunstancias de la chica de recepción. Ahora sí que sí, nunca, pero nunca más así.
 
La verdad es que iba muy confiada, tenía una muy buena sensación. Claro, si habíamos cambiado la variable que daba error, era obvio que tenía que ir bien. Y no entraba en nuestros esquemas un negativo, por mucho que no hubiese querido perderlo de vista. De hecho, me había propuesto que, fuese cual fuese el resultado, me quedaría disfrutando del día en mi ciudad. Pero no pude. Fue sentarme en el coche y romper a llorar como una magdalena. Y necesitaba irme a mi casa, patalear todo lo que me diese la gana, y después lavarme la cara, tranquila. Y eso hice.
El día acabó con una tormenta fuerte, de esas de primavera. Y así me sentí yo, lloviendo.
 
¿Sabéis lo que es curioso? La chica que iba justo antes que yo en la cola del laboratorio también llevaba una petición de mi centro, para hacerle la beta. Por un momento, tonta de mí, pensé.....¿y si se han traspapelado los resultados? ¿y si el negativo es de esa chica y ella está disfrutando de mi positivo? ¿y si estoy llorando yo por ella? Al llegar a casa, hablando con mi marido, le comenté esta tontería y me miró y me dijo "¿bajo a por un test de esos de embarazo?" Pobrecito mío, ahí estaba él, agarrándose al clavo más ardiente de todos los posibles, y sólo porque yo también me había agarrado.
Obviamente, no me hice ningún test. De momento no me ha bajado la regla, pese a dejar progesterona, pero bueno, ya bajará.
 
Y ahora tengo un montón de interrogantes, y un montón de miedos en el cuerpo.....
 

viernes, 22 de abril de 2016

SE BUSCA DONANTE. RAZÓN AQUÍ.

Tomada la decisión, el tema ya estaba en marcha. Yo pensaba que esto sería buscar a una chica con mis características, más o menos, y listos. Pero no, parece ser que también es muy importante (obviamente) el grupo sanguíneo, y el "maching" que hacen con el padre. Como me decía mi doctora, ya que tenemos que optar por óvulos de otra mujer, vamos a comprobar que no tenga alteraciones cromosómicas, porque entre dos donantes compatibles, tenemos que escoger la mejor. Me explico. Ahora resulta que existen unos análisis donde comprueban si tienes "alterado" (no sé explicarme mejor) algún gen. Si tuvieses esa alternación en los dos, desarrollarías esa enfermedad. Si sólo lo tienes en uno no lo desarrollas (sólo eres portados) pero si da la casualidad que tu pareja también lo tiene alternado, tu hijo podría desarrollarlo. La cuestión es buscar a una persona que, junto con tu pareja, no pueda conllevar que tu futuro hijo desarrolle alguna de esas enfermedades.
Luego está que tenga más o menos tu altura, tu tipo de pelo (si tienes el pelo tipo afro pues como que no sería normal que tu donante fuese rubia con el pelo lacio), tu color de ojos, tu color de piel, fisonomía, y también tienen en cuenta las características del padre.....
Y llegó el día en que me enviaron un mail "Alegría, tenemos donante. Empieza ya la estimulación". Pues no sé si alguna de las personas que hayan pasado por esto han sentido todo lo que yo sentí, pero de verdad que es un batiburrillo de sensaciones que abruma.
Primero deseé con todas mis fuerzas que esa chica fuese responsable, que se pinchase cuando tocaba, que se cuidase. Como no te dicen cómo va, empieza una incertidumbre un tanto pesada. Me llegué a plantear qué ocurriría si se echaba atrás! Con lo que costó dar con una donante compatible! En mi caso, dos días antes me dijeron que ya estaba preparada la punción, y que me avisarían cuando acabase. Ese día fuimos por la mañana a la clínica a dejar la muestra de esperma de mi chico, y nos fuimos, a esperar noticias.
Me llamaron hacia el mediodía. Teníamos 8 ovocitos, todo había salido bien, y la chica estaba bien. Vale, ahora sí que ya eran míos! De los 8, 7 fecundaron, y 4 siguieron adelante con muy buena calidad. Teníamos 4 "mozos" esperándonos.
 
Hoy hace justo 10 días que me hicieron la transferencia de uno de ellos. Mañana tengo la beta. Mañana sabremos si el cambio de factor por fin nos ha ayudado a conseguir lo que queremos.
Mañana sabré si estamos embarazados. Y mañana también comenzará una nueva etapa, sea cual sea el resultado. Si es que sí, empezaremos a contar los días para la ecografía, para saber si está bien. Si es que no, empezaremos a contar los días para una nueva transferencia, porque, como ya he dicho alguna vez, yo no me rindo.
 

jueves, 21 de abril de 2016

LA PÉRDIDA

Las semanas tras la beta positiva siguieron pasando, leeeentas, muy lentas, pero pasando.
Dos semanas después comprobaron que había saco, y por tanto, seguía perfecto. Una semana más tarde, latía! Eso sí que fue emocionante.
Llegado a este punto, con 7 semanas de embarazo, mi doctora nos dio en alta el fertilidad. Además, nos dijo que el porcentaje de sufrir un aborto ahora ya se había reducido mucho, habiendo latido y medidas correctas, así que nos dejaba volar solos.
En ese momento entendí a muchas de las chicas que, aunque han deseando ciegamente salir de la clínica de fertilidad de una vez, les da miedo caminar solas. Si por mí hubiese sido habría seguido con mi Doctora todo el embarazo, porque es genial, porque me inspira una confianza ciega, y porque ella sabía lo que habíamos pasado, y la verdad es que me daba mucha pereza ir al ginecólogo a explicarle toda la aventura. Pero había que hacerlo.
A las 8 semanas tuve visita con el ginecólogo, me examinó, me programó la analítica del primer trimestre (qué fuerte!) y sí que es verdad que me dijo algo que me dejó un pelín preocupada. Al tomar las medidas del embrión me dijo que las medidas correspondían a un embrión de 7+3, cuando y estaba embarazada de 8+2. Eso me dejó extrañada. Me dijo que siempre se corrige un poco la fecha del embarazo, pero el mío había sido por fiv, sabíamos exactamente cuándo habían sido fecundado el embrión, y era de día +4 cuando me lo trasfirieron. No sé, no me quedé tranquila, así que mi ginecólogo me dijo que, para mi tranquilidad, nos veríamos la semana próxima otra vez, para comprobar que todo seguía bien.
Aquel día dormí inquieta, no descansé, y al despertarme tenía una fiebre en la boca, como de haber pasado mala noche. En la consulta del doctor supe que mi chico se había parado, que no había seguido evolucionando. Tuve un aborto a las 9 semanas de embarazo.
Lo que siguió os lo podéis imaginar. Llanto, legrado, llanto, tristeza, llanto, recuperación, descanso, y superación.
Y es así, todo se supera, y todo, absolutamente todo, deja cicatriz. Volví a caminar, claro, pero de alguna manera, cojeaba.
Tras este palo, volvimos a la clínica. Y entonces fue cuando hablamos de ovodonación. Mis óvulos no eran buenos, y era más que probable que ese fuese el motivo por el que, pese a implantarse, el embrión no había podido evolucionar.
No os voy a decir que sea fácil la decisión, porque mentiría, pero tras el primer fiv fuimos conscientes que había algo en los óvulos, y también fuimos conscientes que no queríamos torturarnos toda la vida por eso. Al final la decisión es fácil: si necesitase un trasplante de corazón para seguir viviendo lo haría sin dudarlo, aceptaría un donante. En este caso igual.
Así que, los dos, tranquilos y seguros de lo que hacíamos, tomamos la decisión más importante de nuestras vidas.  
 
 
 
 
 
 
 
 
 

¿MIEDO A ESTAR EMBARAZADA?

Cuando, dándolo todo por perdido, me confirmaron que estaba embarazada,  no fue ese momento de fiesta que muchas de las blogeras que sigo han descrito. En realidad, abrí el correo con el resultado yo sola, sin que mi marido ni siquiera supiese que lo había recibido, y me quedé petrificada. Vi el resultado, una beta de 89, bajita, pero positiva. Entonces sí llamé a mi marido, en plan, "oye, ven, que mira lo que dice esto", porque yo no tenía muy claro que lo estuviese interpretando bien. Él, pobre, se puso a llorar, y sólo decía "por fin, por fin"
Llamé a la clínica, y en plan película el médico que me atendió (mi doctora ya se había marchado) contestó a mi pregunta de "¿qué significa esto?", diciendo "pues que tienes que felicitar a tu marido porque estás embarazada".
Felicidad, claro que sentí felicidad, pero rara. Me explico. Cuando era estudiante y estábamos en época de exámenes, los compañeros siempre hablábamos del día en que acabasen. Decíamos que ese día íbamos a hacer una fiesta tremenda, que vaya liberación, que nos quedaríamos de parranda hasta las mil, celebrándolo. En definitiva, que esperábamos ese día con una expectación infinita. Sin embargo, el día que hacía el último examen, sobretodo en la facultad, que solía ser en julio, acababa tan cansada que en realidad lo que me apetecía era tomarme una Coca-Cola bien fría, e irme a casa. Y ni fiesta loca, ni borrachera, ni na de na!. Pues ese es un poco el sentimiento que tuve. Por supuesto que estaba feliz, claro que sí, pero fue como una sensación rara, porque yo me había preparado hasta ese momento para que llegase el positivo, para pasar a la siguiente fase. La cuestión es que hasta entonces no me había planteado qué había detrás de la puerta nº 1, porque hasta entonces no había llegado a abrirla. Pero ahí estábamos, los dos sentados juntos, mirando el papelito una y otra vez.  A los 10 días de la transferencia, había funcionado, habíamos abierto la puerta nº 1! y ahora, ¿qué?
 
Cuando me tranquilicé volví a llamar a la clínica y me dijeron que tenía que pedir hora con mi doctora para dentro de dos semanas......DOS SEMANAS!!! a ver, ¿cómo que dos semanas? Me comentaron que hasta entonces no se podría comprobar, mediante ecografía vaginal, si había saco y, por tanto, había que esperar. Entonces fui consciente que detrás de la puerta nº1 en realidad estaba la puerta nº 2, y mucho me temía que detrás estaría la puerta nº 3. Al final conseguí ver a mi doctora esa misma semana, simplemente para escuchar de su boca que era normal esperar ese tiempo, que siguiera con la progesterona y el ácido fólico, que no cargara peso ni esfuerzos y que vida normal.
Así, que seguimos esperando, con nuestra vida normal!
 
 
 
 

martes, 19 de abril de 2016

¿yo? ¿ovodonación? tiene que ser una broma

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Vamos a empezar por el principio.
 
Soy joven. Partiendo de esa base, mis óvulos no deberían haber sido el problema. Como dije en la entrada anterior, yo no voy a regocijarme en lo pasado, por eso quiero que las alusiones a todos estos tratamientos que hemos pasado sea un comentario por encima. Pero, también es verdad que para entender bien la historia es necesario saber qué hemos pasado.
Hicimos varias inseminaciones, por probar, ya que nada hacía pensar en existiese otro problema. Pero nada. No funcionó. En uno de ellos recuerdo que la doctora me dijo "bueno, bueno, con esta muestra de esperma y estos ovarios, embarazo seguro". Menos mal! Casi tuvo tanto acierto como mi marido, cuando dijo aquello de "ojo que te quedas embarazada a la primera". 
Hemos hecho dos fiv.
En la primera fiv tuve una respuesta ovárica de aupa. Tras recuperarme de la sedación, y del dolor que pasé al despertarme, nos dirigimos raudos y veloces a la consulta de nuestra doctora. Al llegar me dijo "Alegría, ha ido muy bien, han sacado muchos óvulos". Anda, qué bien, pensé, así tengo muchos intentos. De esto hablaré un día, de la necesidad de tener cartuchos en la recámara, de tener una opción b, y si puede ser, una c, una d y una e. A lo que iba, que me sentí plenamente satisfecha. Oye, había hecho el trabajo encargado: me había pinchado puntualmente, como un reloj, me habían metido en el quirófano, con el miedo que me da, y había conseguido PREMIO!
Pero allí, con la cara todavía de medio dormida, mi doctora me comentó que,  pese a ello, los biólogos la habían llamado, nada más recibir los óvulos en el laboratorio, y sin decir mucho más, le comentaron que los óvulos presentaban una morfología rara, tenían forma ovalada (y los óvulos tienen que ser redondos) y algunos presentaba tabiques internos. ¿cómo?, ¿qué narices significa esto?
Sacaron muchos óvulos, fecundaron más bastantes, y de repente, el día 2, al recibir la llamada del laboratorio, me dicen que quedan sólo 2, muy regulares. Madre santa, pero qué me estás diciendo!!!!!!!. Aún así nos pasamos la beta espera pensando que esos eran los dos elegidos, los dos campeones. Pues hijo mío, fue un negativo que nos dejó helados. Nos heló la sangre, y sobretodo, nos heló las ganas.
Pasamos meses, y meses, y no me atrevía a hacerlo otra vez. Hicimos el viaje soñado a Argentina, pusimos excusas, dijimos que necesitábamos tiempo para nosotros, esperamos, y al final decidimos volver a intentarlo.
La medicación del segundo ciclo fue más floja. Los óvulos también menos. El aspecto de los óvulos, igual de malo. Ahí sí que nos resignamos a que no funcionaría. El día de la transferencia de los dos únicos embriones supervivientes mi doctora me dijo "Alegría, la cosa no pinta muy bien". Qué tristeza tan grande. El día que me hice la beta me acuerdo que hubo un momento que pensé "bueno, igual ha sido un milagro", y luego pensé "no te montes pelis, Alegría, que ya lo tienes más que claro". Todavía me emociona pensar en el momento en que abrí el mail con el resultado. POSITIVO.  
 
 
 
 
 


Allá por enero de 2012.....buscando el baby!

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Corría el año 2012 (Dios, cuánto tiempo ha pasado) y resulta que nosotros, que ya hacía un par de añitos que nos habíamos casado, decidimos que ya era hora de aumentar la familia.
Todavía mi chico y yo nos reímos cuando recordamos la primera vez que hicimos el amor sin protección, que me dijo "ojo, que yo creo que te quedas embarazada a la primera".....anda que, si en todo tienes esa intuición, cariño mío, vamos listos!
 
En fin, que desde entonces ni os cuento la de vueltas que hemos dado. No tengo ni ganas de pensar en todas las pruebas que hemos pasado y al final, de momento, nada de nada.
 
No quiero dar detalles de todos los tratamientos que hemos pasado porque pasados están! Este blog no es para anclarme en lo pasado, no quiero regocijarme, porque bastante duro fue entonces. Quiero escribir desde hoy, quiero escribir lo que siento desde hoy. No quiero pensar en la pena tan grande que sentimos con el aborto que viví, ni con el legrado que pasé, ni con los llantos, ni los chascos fracaso tras fracaso. Si entonces no tenía el blog no lo expliqué, y aunque eso no significa que lo haya olvidado (creo que no lo olvidaré jamás) quiero centrarme en lo que viva a partir de hoy.
 
Así que, cojo aire, y voy a explicar en que punto estoy, hoy.
 
 
 
 
 


No se lo digas a nadie!

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Por probar no pierdo nada. Hace días que pienso que me apetece poder hablar con alguien, con tranquilidad, todo esto que estamos viviendo. En todos lo blogs que leo todas las autoras (normalmente estos blogs los escribimos las chicas) dicen que lo hacen por desahogarse. Yo, en realidad, lo voy a intentar para liberarme de esta carga que, voluntariamente, me he cargado. Y digo "voluntariamente" porque en realidad es verdad. Como esto de la infertilidad no es algo "chic" pues lo escondemos. Estoy segura que si me hubiese quedado embarazada a la primera lo hubiese dicho...."fíjate", llegar y besar el santo". Pero como no es así, pues lo escondes, o por lo menos es lo que yo he hecho.
Mira, voy a ser sincera. Hace años una persona cercana tuvo problemas de fertilidad. Yo por aquellos entonces era jovencita e, ilusa de mí, más que confiada en mi cuerpo. Y cuando me enteré que tenía problemas para quedarse embarazada pensé "pobrecilla, qué pena". Años después la que está en esos derroteros soy yo, y bajo ningún concepto quiero que nadie piense eso de mí. Por eso callo, porque no quiero que me tenga lástima, porque yo no soy como aquella mujer por la que yo sentí pena.
 
Pero aquí sí creo que yo a poder decir, gritarlo tal vez! Señoras y señores, tengo un problema de fertilidad (que no infértil, que no me gusta nada la palabra). Tengo un problema y estoy en el camino de solucionarlo. Y entre tanto, pues hay días tristes, días felicísimos, días laborables y días de fiesta! Y voy a intentar compartirlos aquí, sacarme estos sentimientos locos que tengo, y así, de alguna manera, liberar la carga que, cómo he dicho, yo solita me he puesto.