jueves, 21 de abril de 2016

¿MIEDO A ESTAR EMBARAZADA?

Cuando, dándolo todo por perdido, me confirmaron que estaba embarazada,  no fue ese momento de fiesta que muchas de las blogeras que sigo han descrito. En realidad, abrí el correo con el resultado yo sola, sin que mi marido ni siquiera supiese que lo había recibido, y me quedé petrificada. Vi el resultado, una beta de 89, bajita, pero positiva. Entonces sí llamé a mi marido, en plan, "oye, ven, que mira lo que dice esto", porque yo no tenía muy claro que lo estuviese interpretando bien. Él, pobre, se puso a llorar, y sólo decía "por fin, por fin"
Llamé a la clínica, y en plan película el médico que me atendió (mi doctora ya se había marchado) contestó a mi pregunta de "¿qué significa esto?", diciendo "pues que tienes que felicitar a tu marido porque estás embarazada".
Felicidad, claro que sentí felicidad, pero rara. Me explico. Cuando era estudiante y estábamos en época de exámenes, los compañeros siempre hablábamos del día en que acabasen. Decíamos que ese día íbamos a hacer una fiesta tremenda, que vaya liberación, que nos quedaríamos de parranda hasta las mil, celebrándolo. En definitiva, que esperábamos ese día con una expectación infinita. Sin embargo, el día que hacía el último examen, sobretodo en la facultad, que solía ser en julio, acababa tan cansada que en realidad lo que me apetecía era tomarme una Coca-Cola bien fría, e irme a casa. Y ni fiesta loca, ni borrachera, ni na de na!. Pues ese es un poco el sentimiento que tuve. Por supuesto que estaba feliz, claro que sí, pero fue como una sensación rara, porque yo me había preparado hasta ese momento para que llegase el positivo, para pasar a la siguiente fase. La cuestión es que hasta entonces no me había planteado qué había detrás de la puerta nº 1, porque hasta entonces no había llegado a abrirla. Pero ahí estábamos, los dos sentados juntos, mirando el papelito una y otra vez.  A los 10 días de la transferencia, había funcionado, habíamos abierto la puerta nº 1! y ahora, ¿qué?
 
Cuando me tranquilicé volví a llamar a la clínica y me dijeron que tenía que pedir hora con mi doctora para dentro de dos semanas......DOS SEMANAS!!! a ver, ¿cómo que dos semanas? Me comentaron que hasta entonces no se podría comprobar, mediante ecografía vaginal, si había saco y, por tanto, había que esperar. Entonces fui consciente que detrás de la puerta nº1 en realidad estaba la puerta nº 2, y mucho me temía que detrás estaría la puerta nº 3. Al final conseguí ver a mi doctora esa misma semana, simplemente para escuchar de su boca que era normal esperar ese tiempo, que siguiera con la progesterona y el ácido fólico, que no cargara peso ni esfuerzos y que vida normal.
Así, que seguimos esperando, con nuestra vida normal!
 
 
 
 

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