lunes, 25 de abril de 2016

NEGATIVO....y nubarrones negros

El sábado era Sant Jordi. "Qué día tan bonito para hacerse la beta", me dijo la enfermera del centro cuando me preparó la petición de análisis. La verdad es que aquí, en Cataluña, es un día especial. Y sí, quizás lo recordaría para siempre.
 
El sábado nos levantamos prontito y nos fuimos para la clínica. En principio íbamos a ir un laboratorio en concreto, pero al llegar y ver la cola decidimos ir al laboratorio de la clínica.
Con al primera FIV optamos por un laboratorio cercano a la clínica, que te daba los resultados en 2 o 3 horas, así que tras el análisis no fuimos a trabajar, y nos quedamos por allí, haciendo tiempo. La verdad es que se hizo pesadísimo. Incluso llegamos a ir antes de tiempo y tuvimos que volver a salir a esperar un poco más. Recuerdo perfectamente la cara de la chica del laboratorio dándome la carta con los resultados. Era obvio que era un negativo, no hacía falta ser adivino. Y los dos decidimos que nunca más, que así nunca más.
Con al segunda FIV optamos por un laboratorio cerca de casa. Me hice el análisis y me fui a trabajar. Hacia el mediodía recibí un sms, que me indicaba que mis resultados ya estaban en la web. Y en la tranquilidad de nuestra casa vimos el resultado, sin tener que aguantar la cara de circunstancias de nadie. Fue positivo.
 
El sábado habíamos optado por la segunda opción, es decir, ir al laboratorio que te cuelga los resultados en su web. Pero resulta que al llegar había una cola tremendísima y, para colmo, me había dejado la petición de análisis en casa, y sin petición no te hacen análisis. Así que no nos quedó otra opción que ir a la clínica, pedir nuevamente la petición y hacer allí el análisis. Bueno, no es en la misma clínica, es en el hospital que hay al lado. Y ahí podías pasar a recoger los resultados a las 2 horas.
Como era Sant Jordi nos fuimos a desayunar, a comprar la rosa y el libro, y a ver lo bonita que está mi ciudad ese día. Hacia las 12 volvimos a recoger los resultados, y otra vez volví a ver la cara de circunstancias de la chica de recepción. Ahora sí que sí, nunca, pero nunca más así.
 
La verdad es que iba muy confiada, tenía una muy buena sensación. Claro, si habíamos cambiado la variable que daba error, era obvio que tenía que ir bien. Y no entraba en nuestros esquemas un negativo, por mucho que no hubiese querido perderlo de vista. De hecho, me había propuesto que, fuese cual fuese el resultado, me quedaría disfrutando del día en mi ciudad. Pero no pude. Fue sentarme en el coche y romper a llorar como una magdalena. Y necesitaba irme a mi casa, patalear todo lo que me diese la gana, y después lavarme la cara, tranquila. Y eso hice.
El día acabó con una tormenta fuerte, de esas de primavera. Y así me sentí yo, lloviendo.
 
¿Sabéis lo que es curioso? La chica que iba justo antes que yo en la cola del laboratorio también llevaba una petición de mi centro, para hacerle la beta. Por un momento, tonta de mí, pensé.....¿y si se han traspapelado los resultados? ¿y si el negativo es de esa chica y ella está disfrutando de mi positivo? ¿y si estoy llorando yo por ella? Al llegar a casa, hablando con mi marido, le comenté esta tontería y me miró y me dijo "¿bajo a por un test de esos de embarazo?" Pobrecito mío, ahí estaba él, agarrándose al clavo más ardiente de todos los posibles, y sólo porque yo también me había agarrado.
Obviamente, no me hice ningún test. De momento no me ha bajado la regla, pese a dejar progesterona, pero bueno, ya bajará.
 
Y ahora tengo un montón de interrogantes, y un montón de miedos en el cuerpo.....
 

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