martes, 26 de abril de 2016

Remontando el VUELO....y ¿ahora? ¿uno o dos?

La última entrada fue derrotista! Jo, cómo no iba a serlo! Ya sé que en los negativos siempre están ahí, que pueden ocurrir, que son una opción, pero para mí no lo era.
A ver, pero esto, ¿cómo narices funciona? inseminaciones, fiv, ovo y....¿nada?
 
Desde ya quiero decir, y no es que yo sea nadie para dar consejos, que él mío, si pudiese dárselo a alguien, sería no hacer más de 2 inseminaciones. Recuerdo la primera vez que fuimos a ver a mi doctora, que me dijo que las inseminaciones destrozaban psicológicamente a la gente, y vaya si es verdad. Es cierto que no son tan "duras" físicamente como las fiv, pero psicológicamente matan igual. Y cuando luego llegas a FIV un negativo te remata.  
 
Dicho lo anterior, qué os voy a contar qué no hayáis vivido. Pues que, joder, un negativo, por mucho que sea una opción en el tratamiento, es un golpetazo en todos los morros! Así, sin verlo venir. Pasas los días de la betaespera midiendo cada mínima sensación que crees poder tener: que si te da una arcada cuando te lavas los dientes, quizás no es porque el cepillo me haya tocado la lengua, sino porque quizás esté embarazada; que si huelo los ajos que mi vecina acaba de poner en la sartén no es porque apeste toda la escalera, es porque quizás esté embarazada; que si estoy muerta de sueño no es porque ayer me acostase a las mil acabando la peli, sino porque quizás esté embarazada........y así, suma y sigue! 11 días de la betaespera. Por no decir que te levantas al lavabo incluso de noche (que yo, que duermo como un lirón, es algo que jamás había hecho) para comprobar que todo sigue igual, blanco nuclear. De hecho, para mí eso (el blanco nuclear al limpiarme) era casi una prueba irrefutable de que había funcionado. Cuando vi el negativo llegué a decirme a mi chico "pero si  no he manchado nada", como si tan argumentación fuese irrefutable (y nada tuviese que ver los kilos de progesterona que te metes).
 
En fin, que al final te vas a casa, con tu negativo, y vuelves a oler el ajo de la vecina, el papel, al limpiarte, sigue saliendo blanco nuclear y al lavarte los dientes vuelves a sentir una arcada, sólo que ahora ya sí que es seguro que no estás embarazada!
 
Pasado el disgusto (por lo menos el de la pataleta y demás) llamé a mi doctora, y ayer nos vimos con ella. Ya sé que nos entiende, y también sé que no hay explicación, simplemente que a veces no funciona. Mi marido le hizo una reflexión, que a mí no me había hecho nunca, y que me gustó. Le dijo que si el problema estaba en los óvulos, pues que todo lo que habíamos hecho hasta ese momento, hasta esa primera ovo, no sirvió de nada. Y que aunque era mochila, porque lo era, teníamos que pensarlo así, pensar que había sido nuestro primer tratamiento, con opciones reales de embarazo. Y que la primera siempre es difícil. Y claro, yo en ese momento me quedé más enamorada de él de lo que ya estaba!
Ayer mismo me bajó la regla, dolorosísima, para que me enterase bien que está aquí. Y tenemos unos días para decidir qué hacer, si nos ponemos un embrión, como habíamos pensado, u optamos por los otros dos, que están congeladitos juntos......

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